Aquí No Se Salva Nadie…Hablemos claro de una vez de como llevamos a Puerto Rico a la quiebra.

Recientemente la palabra “Quiebra” está en boca de todos, aparece en todas las portadas de los diarios como producto del recién sometido Título III de la Ley Promesa, y se habla además en la calle como tema obligatorio entre amigos y familiares.   Pero…¿Realmente sabemos como la creamos, que implica esta quiebra y como nos afectará?

La mejor forma de contestar esto es el pensar que somos dueños de un negocio (gobierno) al cual le hemos aportado TODOS mucho capital (contribuciones) y hemos escogidos unos pésimos administradores. Y lo que estos han hecho es usar nuestro capital para colateralizar préstamos por 10 veces lo que hemos aportado en capital, primero para supuestamente invertir en cosas para que la empresa sea más exitosa, pero no logrando ese propósito ya que la hicieron más ineficiente aún al tener que usar ese dinero mayormente para hacer cosas para convencer a algunos de sus accionistas para que los mantengan como administradores (aunque sean pésimos).

El mismo grupo de administradores de la empresa logra establecer un jueguito de sillas musicales para que cuando un grupo falla en convencer a la mayoría de los accionistas que los mantengan en sus posiciones de administradores, el otro bando dentro de la empresa está listo para tomar el control de esta convenciendo a otros accionistas. Después de un tiempo, la empresa sigue recaudando más y más dinero, y por lo tanto, sigue apalancando eso con préstamos para seguir recibiendo 10 veces más de lo que recaudan.

Entonces los administradores ineptos (elegidos por la mayoría de los accionistas) se les ocurre el usar nuevos préstamos para saldar los viejos y “posponer” el tener que pagar la cantidad original que pidieron prestado. Pero al hacer eso también pidieron prestado más aún porque, como bajaron las tasa de interés, con el mismo pago pueden pedir más. Eventualmente, llegan a un punto en donde lo que reciben no les da para pagar todas sus deudas y obligaciones. Ahí deciden que la firma de resolver ese problema es pedir más prestado para cubrir la insuficiencia en caja, con la “esperanza” de que eventualmente las cosas se pondrán mejores y aumentarán sus recaudos para eliminar la brecha entre lo que entra y lo que sale. Y si no lo logran esa recuperación antes de que su contrato expira (en cuatro años), entonces que resuelva el que venga detrás.

¿Pero que pasa?  La recuperación no acaba de llegar. Entonces se inventan otra cosa:  el establecer una subsidiaria aparte que tenga sus propios ingresos garantizados por ley (COFINA) y van y piden prestado usando de colateral todos los ingresos de esa nueva subsidiaria de los próximos cuarenta años, y gastan TODO EL DINERO antes de que se la acabe su contrato. Vienen los próximos administradores y empiezan a darse cuenta que como único salen de este meollo es el empezar a poner eficiencias en la empresa y empezar a cortar gastos. Los accionistas se enfogonan porque empieza a cortar la nómina de la empresa, y eso significa que un familiar perdió su trabajo. Intenta atraer dinero utilizando los pocos activos que le producen buen dinero a la empresa, licenciando a otra empresa para que los maneje por los próximos 40 años de manera más eficiente y a cambio de que le de suficiente dinero para saldar parte de la deuda. Pero la recuperación anhelada todavía no llega, y la brecha entre ingresos y gastos todavía se hace mayor. Los accionistas botan a esos administradores y ponen a los del otro bando que prometieron que no le iban a hacer daño a nadie pero que aún así iban a resolver todo el problema. Los que prestan dinero se ponen bien reacios a prestarle más. Consiguen un milagro:  el pedir prestado unos $3.5 billones más, convenciendo hasta un grupo afín (las cooperativas) a que contribuyan a “la causa”. Poco después de eso los que prestan le cierran la pluma por completo y dicen “primero págame lo que me debes y entonces te prestaré más”.

Pero, ¿qué ocurre?  La brecha entre ingresos y gastos sigue creciendo, y ahora no pueden pedir prestado para seguir cubriendo la diferencia. Pues entonces decide comenzar a dejar de pagar a suplidores, a algunos a los cuales le deben, y también empiezan a quitarle a Pedro para darle a Juan (quitarle lo que tienen otros componentes y subsidiarias de la empresa, como el Fondo de Seguro del  Estado y al Sistema de Retiro, para cubrir la brecha). Eventualmente se les acaba el dinero, y le dicen a los acreedores que no pueden pagar. LO ÚNICO QUE LES QUEDA DE OPCIÓN ES PEDIR AUXILIO A LA CORTE EN UN PROCESO DE QUIEBRA PARA QUE LA NEGOCIACIÓN CON LOS ACREEDORES PUEDA DARSE DE FORMA ORDENADA, sin temor a que se pongan a embargar cuentas y prevenir que la empresa pueda seguir funcionando en lo que se reorganiza.

Hay un sólo problema:  la ley no le permite a la empresa hacer eso. Entonces, los legisladores que de veras mandan (EEUU) hacen otra ley para permitirlo, pero como les preocupa la ineptitud de los administradores que los accionistas han puesto allí por los pasados 40 años, exigen que venga un ente externo a supervisarlos (La Junta de Control Fiscal) con un mandato de poner la casa en orden. Entonces es que permiten que entren en un proceso de quiebra. Por lo tanto,el efecto de la quiebra en el pueblo (los accionistas) es que su empresa tendrá que cambiar significativamente para poner la casa en orden en un proceso de quiebra bajo supervisión de una juez federal, que dictará qué tendrán que hacer para que puedan seguir operando y pagarle a los acreedores a la vez. En ese proceso los accionistas (“el pueblo”) van a tener que dejar pellejo. Esto significa que bajará la economía, ingresos bajarán, beneficios bajarán, propiedades bajarán, aportaciones de capital a la empresa (contribuciones) aumentarán.  Los acreedores también tendrán que coger su golpe – perderán parte de lo que prestaron y se tardarán más en cobrarlo.

Sólo nos queda aprender de este proceso para salir de él lo más rápido y de la forma más organizada posible, con miras a no tropezarnos con la misma piedra, porque como decimos, aquí no se salva nadie…

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